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Simbología pagana 3
Los Antiguos Misterios
 
"Asumamos durante un minuto que él predijo su resurrección. ¿Es usted ignorante de las multitudes que han inventado cuentos similares para llevar a los oyentes de mentes simples por mal camino? Se dice que Zamolxis, sirviente de Pitágoras convenció a los Scythianos que él se había levantado de los muertos... ¡y que hay de el propio Pitágoras en Italia! - o Rhampssinitus en Egipto. A propósito, se dice que el último de éstos, ha jugado dados con Demeter en el Hades y que recibió una servilleta dorada como un presente de ella. Ahora entonces, quien más: Que hay de Orfeo entre los Odrisianos, Protesiaunoss en Tesalia, y sobre todo, Heracles y Teseo". - Celsus Los secretos de Misterios tempranos fueron considerados tan bien guardados que nuestro conocimiento de ellos todavía está incompleto, debido a ellos nunca se comprometieron a escribirlos. Platón juzgó que su tradición, incluyendo las eufonías de Isis tenían 10,000 años de antigüedad. Los Misterios más famosos aunque fuera de Egipto, estaban asociados con los Misterios de Dionisio, Baccho, Orpheo, Samotracianos, junto con los Misterios Eleusisianos, practicados cerca de Atenas, que estaban basados en el culto de la diosa de la fertilidad, Remeter, transliterados a través de varios otros nombres.

En Roma, se atribuyó a la diosa Ceres y los Misterios también eran practicados por hombres a través del Mithraismo, que incluía un simbólico lavado en la sangre del Toro sacrificatorio. El sacramento principal de Mithra, similar a Dionisio, el dios de vino era aquel del consumo de carne y bebiendo la sangre del animal sacrificado antes del renacimiento. Estos Misterios maduraron después igualmente en el culto religioso dentro de la Cristiandad temprana, donde los cristianos recibían la Eucaristía en rituales secretos, incluyendo los ritos de Dionisio, junto con el concepto del Cielo y el Infierno, convirtiendo el agua en vino, y comiendo la carne del Hijo, y bebiendo su sangre antes de su muerte.

Para los cristianos, esto estaba basado en la necesidad del sacrificio de sangre humana, más que animal, que era para reparar los pecados del mundo. Como Tertullio y los tempranos teólogos cristianos hicieron eco de "la semilla de la iglesia estaba construida con la sangre de los mártires". Después, cuando la Cristiandad se volvió la religión oficial del Imperio romano, estos sacramentos se volvieron mucho más públicos y de corriente principal. Los individuos como Celso el Platónico, criticaron la piedad de los cristianos en el siglo II por chismorrear impíamente sobre dios, intentando despertar temor entre los analfabetos, y pretendiendo comportarse como guardianes de los Misterios Báquicos (Baco=Dionisio).

El Emperador romano Marco Aurelio igual los acusó de ser exhibicionistas. Hipólito, uno de los prolíficos tempranos escritores eclesiásticos fue más lejos, declarando que, "se dice que todos ellos eran iniciados en los Misterios de la Gran Madre, porque encontraron que todo el misterio del renacimiento era enseñado en estos ritos". Para los historiadores romanos Suetonius y Tacitus, la Cristiandad era vista nada más que como una nueva depravada y mortal superstición. El historiador sofista, Eunapius de Sardis, quien fue iniciado en los Misterios Eleusinianos aun describió la destrucción cuando los literalistas cristianos llegaron al poder y realmente registraron que el Imperio estaba siendo confundido por una "fabulosa oscuridad sin forma dominando el encanto del mundo".

Los Misterios acerca de este original dios-hombre Solar, muriendo y resucitando, aunque era conocido por muchos nombres diferentes. En el mito de Greco-Siriaco, el culto era sostenido por las mujeres que rendían culto al bello dios de la fertilidad, Adonis. Los carnavales anuales llamados "Adonia" tenían lugar en Byblos y en el extranjero, para conmemorar su fallecimiento y resurrección. En Egipto, era la diosa Isis y el resucitado Osiris. En Anatolia, era el juvenil dios-hombre, Attis, el Sol/Hijo de la diosa Cybele, que murió, y tres días más tarde regresó a la vida a través de la mediación de su madre. En Babilonia, era Tammuz, adorado por la diosa Ishtar En el Antiguo Testamento, su desaparición es lamentada, incluso, por las mujeres de Jerusalén (Ezequiel. 8.14). En Grecia, su el dios de Thracia, Dionisio en honor a la diosa Demeter y Persephone. Sus fanáticas sacerdotisas eran llamadas Menades. En Roma, ellos fueron llamados las Bacantes.
Categoría: Mis artículos | Ha añadido: abadia (2010-08-22)
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